¿Qué son las radiaciones?

Tras ver la entrevista que hicieron a Javier Armentia, astrofísico y director del Planetario de Pamplona, sobre las tormentas solares en el programa Para todos La 2 me he dado cuenta de que realmente no existe una idea clara sobre qué es la radiación. Los periodistas que realizan la entrevista demuestran en varias ocasiones su ignorancia (entiéndase simplemente como falta de conocimiento, recordando que todos somos ignorantes acerca de muchas cosas) al hacer preguntas muy vagas sobre la radiación. De hecho parece que únicamente se ven las radiaciones como algo dañino para el ser humano y, por tanto, de lo que tenemos que huir. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Vamos a tratar de responder a algunas preguntas básicas sobre la radiación de la manera más siempre posible, a modo de una breve guía para gente no iniciada en física.

¿Qué es la radiación?

En física entendemos la radiación simplemente como la propagación de energía a través de un medio material o del vacío. Esta energía puede viajar transmitida en forma de ondas o viajar como partículas. Es decir, se considera radiación tanto un rayo de luz procedente del Sol como un haz de protones recorriendo el LHC.

¿Qué tipos de radiaciones hay?

Como ya hemos dicho existen dos tipos de radiaciones: las que se propagan como onda y las que lo hacen como partículas.

  • Existen ondas que necesitan un medio material para viajar, como las ondas sonoras; y las que se pueden propagar por el vacío, como las ondas electromagnéticas. Por tanto, cualquier tipo de luz se trata de una radiación por ser una onda electromagnética.
  • Las partículas pueden viajar tanto en medios materiales como en el vacío, y normalmente no reciben ningún nombre en especial salvo dos tipos de radiaciones de partículas: la radiación alfa y la radiación beta. La alfa son núcleos de helio, es decir dos protones y dos neutrones, mientras que la beta son electrones o positrones (antipartícula del electrón).

Para simplificar el lenguaje se suelen considerar como equivalentes a radiación los términos onda y partícula. De esta forma es equivalente decir onda electromagnética que radiación electromagnética, o partícula alfa que radiación alfa. Y aunque sabemos por la propiedad conocida como dualidad onda-corpúsculo que las ondas y las partículas son las dos caras de una misma moneda, no se suelen mezclar ambos términos cuando tratamos con radiaciones. No decimos partículas electromagnéticas u ondas de electrones.

¿Son malas las radiaciones?

Pues depende de su energía. Que una radiación sea mala, entendiéndose mala como perjudicial para el ser humano, depende principalmente de la energía que tenga pues causará unos efectos u otros sobre la materia. De nuevo volvemos a poder clasificar las radiaciones en dos grupos: las ionizantes y las no ionizantes.

  • Si la radiación tiene la energía suficiente como para arrancar electrones de la materia, fenómeno conocido como ionización, recibe el nombre de radiación ionizante. Poseen una energía tan elevada que puede dañar nuestro ADN y favorecer la aparición de un cáncer. Por tanto son peligrosas y debemos protegernos de ellas lo máximo posible. Algunos ejemplos de este tipo de radiación son algunos rayos ultravioleta, los rayos X, la radiación gamma, las partículas alfa y beta, la radiación de neutrones, o los rayos cósmicos.
  • En el caso de que la radiación no sea capaz de producir ionización en la materia la llamamos simplemente radiación no ionizante. A pesar de que en principio podríamos pensar que es inocua para nosotros esto no es del todo cierto. Esta radiación también genera efectos sobre nuestro cuerpo, aunque generalmente no va más allá de producir una elevación local de la temperatura. Esto no quita que en ciertas ocasiones puntuales puedan causar problemas, como daños en los ojos si miras directamente al Sol. Ejemplos de este tipo de radiación puede ser la luz visible, la radiación infrarroja, la microondas, o las ondas de radio.

Sin embargo, esto no es todo. Otro factor a tener en cuenta es la intensidad. Si tenemos poca energía pero mucha intensidad incluso las radiaciones no ionizantes podrían ser peligrosas para nuestra salud. Ejemplos cotidianos pueden ser el daño causado al oído si un escuchamos un sonido de mucha intensidad demasiado cerca; o el microondas, donde una radiación no ionizante con la suficiente potencia es capaz de elevar, y mucho, la temperatura de cualquier cosa que contenga agua.

En la imagen inferior podéis ver dónde se encuentran las radiaciones ionizantes (altas energías) y las no ionizantes (bajas energías) en el espectro electromagnético, así como algunas fuentes de cada tipo de radiación.

¿Es la radiactividad una radiación?

No exactamente. La radiactividad es un fenómeno por el cual un elemento químico libera de forma espontánea radiación. Es decir, cuando un elemento radiactivo, como puede ser el uranio, decae de forma natural (como el carbono-14 que nos permite datar la antigüedad de los fósiles) o de forma artificial (como en una central nuclear) en un elemento más ligero emite radiación y se dice, por tanto, que hay radiactividad. La radiación observada puede ser de muchos tipos, aunque principalmente suele ser radiación alfa, beta, gamma o de neutrones. Todas ellas son ionizantes, y por tanto peligrosas si existe una larga exposición o se recibe una dosis muy alta.

En resumen…

  • De forma breve podríamos decir que la radiación es simplemente energía propagándose.
  • Consideramos radiación tanto la energía transmitida por ondas como la que portan las partículas.
  • De por sí la radiación no tiene por qué ser dañina para nuestra salud pues hemos convivido siempre toda la radiación luminosa que nos llega del Sol en forma de luz visible u ondas de radio, conocidas como radiaciones no ionizantes.
  • La radiación pasa a ser dañina para nuestra salud (aunque en tratamiento de tumores puede ser beneficioso) cuando tiene una energía muy alta y es capaz de arrancar electrones de la materia, momento en que pasamos a llamarla radiación ionizante.
  • Llamamos radiactividad a la emisión de radiación por parte de un elemento químico inestable en el momento en que decae a otro más estable.

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Sobre el Autor:

Físico de materiales, nacido en El Bierzo y adoptado en tierras asturianas y vascas durante su paso por la Universidad de Oviedo y la Universidad del País Vasco. [...]

4 Comentarios

  • Buen artículo… aunque he echado de menos que se hubiera hecho énfasis en que la energía de la radiación depende tanto de la frecuencia (parte que sí has explicado) como de la intensidad (que es lo que hace que las radiaciones no ionizantes puedan ser peligrosas, o lo que determina cuándo empieza a tener peligro una radiación que sí es ionizante).

    Un saludo!

    • Lo tenía en mente cuando empecé a escribir, pero al final no comenté nada. Voy a añadirlo

  • Me han gustado las explicaciones que has dado aunque, como profesional en el campo de la radioterapia, considero que no es correcto cuando dices (y se dice en general) “La radiación pasa a ser dañina para nuestra salud cuando tiene una energía muy alta y es capaz de arrancar electrones de la materia, momento en que pasamos a llamarla radiación ionizante”. En radioterapia utilizamos rayos X de alta energía, rayos gamma y partículas beta para destruir las células tumorales, que son más radiosensibles que la células sanas y que además no tienen poder de regeneración. Aunque nuestros pacientes sí suelen tener efectos secundarios debidos a la radiación, no la consideramos dañina sino todo lo contrario, porque de hecho para muchos tumores la radioterapia es el tratamiento más eficaz.

    • Tienes toda la razón, Naia. A lo que yo me refería con dañina para nuestra salud es a que por defecto esta radiación es perjudicial, aunque como bien dices existen casos en los que puede suponer un beneficio, como en el tratamiento de tumores. Voy a reescribir esa frase para dejarlo más claro.

      Gracias por comentarlo

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