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24
2008

Basura propagandista geocéntrica (II)

Continuando con la serie de artículos LUTG sobre el libro La última teoría geocéntrica (esperemos que sea de verdad la última), hoy os traigo un análisis de la parte dedicada a la biología y la evolución. No soy yo el autor del artículo sino que es José María Hernández de Miguel, biólogo y autor del magnífico blog ¿Qué me estás contando?. Si os gusta desmontar mitos y falsas historias psedocientíficas, personalmente os recomiendo el blog de José María ya que es realmente bueno y tiene artículos geniales. Uno de estos artículos es el que os traigo hoy de manera íntegra, gracias al visto bueno de José Maria a la reproducción del mismo. Podéis encontrarlo también en su dirección original.

Hace poco he tenido la ocasión de ojear un cúmulo de despropósitos agrupados en un “libro” en formato PDF titulado “La última teoría geocéntrica“, escrito por Antonio Ruiz Palacin y que pretende «culminar la investigación histórica sobre el universo y el hombre, relacionando la fuerza electromágnética y la fuerza gravitacional». Quizás algunos ya conozcais el librito, dado que el autor lo ha publicitado en numerosos blogs de ciencia. Mi intención no es criticar las pseudoteorías sobre las que basa su particular cosmología en la que la Tierra ocupa el centro del universo y donde las estrellas son cuerpos sin luz propia situados poco más allá de Plutón orbitando alrededor de nuestro planeta. Aquellos que estén interesados en estos aspectos puede leer como se desmontan todos sus disparates en el blog dedicado a la Física “Wis Physics“.

Lo que me produjo mayor curiosidad es que el libro del Sr. Ruiz Palacin, no solamente pretende desentrañar los misterios de galaxias y planetas, sino que dedica un último capítulo a la evolución de las especies. Parece ser que la «nueva teoría geocéntrica» es tan unificadora que explica desde las estrellas de neutrones hasta la adaptación biológica.

Para empezar, destaca la escasa variedad de fuentes que el autor ha consultado para establecer una fuerte crítica a la evolución biológica. El libro carece de bibliografía y, como podemos leer en la página 141, Ruiz Palacín basa toda su argumentación en la lectura del libro de Richard Leakey “La formación de la humanidad“. Con tan escasa información sobre un tema tan complejo, es lógico que el autor no haya entendido prácticamente nada, limitándose a presentar unas impresiones personales sin sentido.

La manida contradicción de la ciencia

En los primeros párrafos, Ruiz Palacín comienza una diatriba contra la ciencia en general y el evolucionismo en particular afirmando que no están demostradas todas las tesis de Leakey (recordemos que es el único texto de biología evolutiva que ha consultado), que existen contradicciones dentro de la ciencia y que se apoyan unas disciplinas en datos de otras. Como suele ser habitual en las pseudociencias, poca evidencia y mucha crítica sin base alguna.

Obviamente, esto solo remarca el desconocimiento que el autor tiene del proceso científico y de la naturaleza de la ciencia en general. Un libro sobre el origen de la humanidad escrito en 1977, lógicamente presenta multitud de hipótesis no comprobadas, muchas de ellas descartadas por investigaciones posteriores y otras corroboradas. Por otro lado, la discusión y la variedad de opiniones no es un signo de debilidad, sino una característica del trabajo científico; las distintas posibilidades defendidas por diversos especialistas se enfrentan contínuamente para contrastarse con los datos disponibles. En un campo como la antropopaleontología, donde el material de estudio no es precisamente abundante, estas discusiones y desacuerdos siguen estando a la orden del día. Con el tiempo, unas opciones se muestran más verificadas que otras, y así va avanzando el conocimiento. Hoy día, las pruebas moleculares han demostrado el origen africano del Homo sapiens postulado por los Leakey.

Otra acusación de Ruiz Palacín consiste en un supuesto “autoapoyo” entre la astronomía y la biología evolutiva, ya que según afirma textualmente “No son pocas las ocasiones en que los evolucionistas intentan avalar sus argumentos aludiendo a la edad del Universo. Y, a la inversa, muchos cosmólogos intentan reforzar sus tesis amparándose en las edades geológicas de la Tierra“. De nuevo, gran error producto del desconocimiento.

La realidad es muy distinta: la geología ha calculado la edad del planeta, cálculo que coincide con los datos paleontológicos y moleculares de las especies actuales y extintas. De forma independiente, la cosmología atribuye una edad al universo y al sistema solar que resulta ser compatible con las anteriores. Es decir, no se apoyan unos en otros mediante un círculo vicioso, sino que diversos cálculos independientes (geológicos, isotópicos, moleculares, cosmológicos) arrojan valores similares sobre la edad del Universo, el Sistema Solar y la Tierra. Cuando distintas técnicas y disciplinas llegan a conclusiones similares, es prueba de la consistencia de la teoría; solo los conspiranoicos ven en ello intereses ocultos que manipulan a la opinión pública mediante oscuras maniobras orquestadas por una sociedad secreta internacional.

El mono, el eslabón perdido y el planeta de los simios

Lógicamente, cuando uno se documenta sobre teorías científicas mediante el visionado de películas de Hollywood, la idea que adquiere de la realidad es un poco confusa. De esta forma, el autor de “La nueva teoría geocéntrica” se lía sobremanera entre monos, simios, eslabones perdidos y neandertales, confundiendo unos con otros y soltando unos disparates dignos de un telepredicador. Critica a James Trefil y su libro “1001 cosas que todo el mundo debería saber sobre ciencia” entre otras cosas, porque Trefil escribe que el tópico de que el hombre desciende del mono es falso y, por lo tanto, ese supuesto “eslabón perdido” entre monos y hombres ni existe ni se ha buscado nunca. En los desafortunados comentarios subsiguientes, el Sr. Ruiz Palacín demuestra no distinguir entre que el hombre descienda del chimpancé o que ambos desciendan de un antecesor común, mostrando una total ignorancia sobre Homo neanderthalensis, al escribir perlas como esta: “Ahora resulta que los científicos que dedicaron sus vidas a buscar pruebas del eslabón entre el simio y el hombre, habían sido engañados. Podría ser que lo que buscaban no era el eslabón perdido entre los simios y el hombre, sino entre el hombre de Neanderthal y el hombre actual. Pero, que casualidad, tampoco existe vivo ningún descendiente de los primeros“.

Ningún científico ha buscado jamás un “eslabón perdido” entre los monos actuales y el ser humano. No le vendría mal al autor informarse un poco más sobre zoología, para entender que orangutanes, gorilas, chimpancés y humanos pertenecemos a la misma familia (Hominidae), que la rama que originó a los chimpancés se separó de la rama que derivó hacia los hominidos bípedos (Australopithecus, Homo) hace 1,2-1,5 millones de años, posteriormente a que se separaran las que dieron lugar a gorilas y orangutanes, hace entre 1,6 y 3,5 millones de años. De esta forma, no puede existir una especie intermedia entre chimpancés y humanos, o entre gorilas y humanos. Lo que existe, y es lo que buscan los paleontólogos, son especies antecesoras que, dependiendo de su antigüedad, pueden estar situadas en la línea evolutiva exclusivamente humana, en la línea común humanos-chimpancés, humanos-chimpancés-gorilas o humanos-chimpancés-gorilas-orangutanes.

Ruiz Palacín tampoco comprende como no pueden existir descendientes vivos de los neandertales (me pregunto si dedicará sus vacaciones a buscar descendientes vivos de los tiranosaurios, dado que tampoco comprenderá como se extinguieron). El máximo despropósito se sitúa al final de esta parte, cuando el autor se pregunta (refiriéndose a los neandertales) “¿Eran de la especie homo los neanderthalenses o eran parientes cercanos a los simios? Eso explicaría la ausencia de procreación“. Para empezar, “homo” no es una especie, sino un género, que engloba a las especies H.sapiens y H.neanderthalensis entre otras. Para continuar, todos los “Homo” somos parientes muy cercanos de los grandes simios y, finalmente, la imposibilidad de procreación no depende de que esté más cerca de uno o de otro; los chimpancés son más próximos a nosotros que a las chinches de campo y, sin embargo, no podemos procrear con ellos.

Creo entender, pese a lo oscuro y retorcido de la argumentación, que el autor pretende criticar con todo esto cualquier relación entre el ser humano y otras especies de homínidos, aunque con tal cúmulo de barbaridades resulta extremadamente difícil de ver hacia donde pretende llevar el argumento.

Mezclemos churras con merinas, que quien confunde triunfa

Haciendo uso de otro tópico pseudocientífico, Ruiz Palacín combina sorprendentemente al Australopithecus afaresis con el escenario del origen de la vida, reuniendo 4,000 millones de años en un solo párrafo: “se hace mención al fosil humano más antiguo  Lucy [...] Si la propia ciencia confiesa su ignorancia respecto a muchos aspectos relacionados el origen de la vida celular, fundamentos de toda vida compleja, ¿cómo tiene la desvergüenza de defender el proceso evolutivo”.

Entiendo que, dado que todos los especialistas confiesan su ignorancia sobre quien escribió el “Lazarillo de Tormes”, el Sr. Ruiz Palacín no solamente negará que este libro exista, sino que dudará de toda la narrativa castellana posterior.

Siendo serios, el origen de la vida no es objeto de estudio de la biología evolutiva. La evolución precisa que exista vida autoreplicativa y adaptable, no explica como surge ésta, lo cual es competencia de otras especialidades bioquímicas. Para la evolución, es inidiferente si la vida surgió de una “sopa primigenia”, si vino del espacio o si fue colocada por un antecesor de Tamariz sobre unos fangos arcaicos.

Intentar poner en duda el esqueleto de Lucy aduciendo a que la ciencia no ha explicado el origen de la célula es tan absurdo como dudar de la existencia de la estatua de la libertad porque no conocemos la causa de la extinción de los trilobites.

Conclusiones: uy que lío tengo…

En las últimas dos páginas, tituladas “Conclusiones”, el autor efectivamente concluye su total confusión en temas biológicos y evolutivos, mezclando adaptación y evolución, afirmando que la raza negra es producto de una adaptación de la raza blanca al sol africano, que el largo cuello de la jirafa se desarrolló para llegar al suelo y poder beber agua o disparates como “Decir que una jirafa ha desarrollado el cuello largo para comer de las copas de los árboles, es como decir que los jugadores de baloncesto han desarrollado la altura para meter la pelota en la cesta“. Quizá debería decirle alguien que aquello del lamarckismo se descartó hace bastantes años, junto con que el hecho de que un jugador de baloncesto llegue o no a la canasta influye bastante poco en su capacidad reproductiva.

Y, como no, tenía que salir el tema de las mutaciones: “En cuanto al argumento de que en un momento dado se haya producido una mutación genética, resulta cómica. ¿Por qué la mutación genética debe apuntar a un cambio superior de la especie y no a un cambio estéril y tarado tal y como nos lo demuestra el conocimiento empírico? El sentido común podría aceptar que se haya producido alguna mutación genética favorable pero sostener que a la primera mutación genética hacia un cambio en la especie le han seguido miles de mutaciones “inteligentes” hasta llegar al Hombre, resulta insostenible para cualquier mentalidad equilibrada”.

Por supuesto que resulta insostenible, por eso no lo sostiene nadie. De nuevo, el desconocimiento hace escribir verdaderos disparates, criticando aspectos que no son mantenidos por la biología evolutiva. Las mutaciones son, efectivamente, inocuas o letales de manera aplastantemente mayoritaria. Únicamente alguna resulta beneficiosa -como el propio autor reconoce- , en cuyo caso se propaga en la población si produce una ventaja para su portador. No hay “miles de mutaciones inteligentes” que la sigan, en absoluto. Si la mutación se fija, así queda la historia, mientras siguen apareciendo otras inocuas o letales que o bien se propagan por deriva genética o bien son seleccionadas negativamente si aportan desventajas reproductivas. Únicamente cuando aparece otra improbable mutación beneficiosa se producirá el mismo proceso de antes, sumándose a la anterior. De esta forma, la selección natural precisamente lo que permite es que el proceso sea de adición de ventajas, en lugar de combinación al azar de ventajas y desventajas, lo que efectivamente sería totalmente increíble que condujera a ningún resultado funcional.

Por último, Ruiz Palacín vuelve a inventar un proceso evolutivo para luego criticarlo: el “salto evolutivo” que, según él, consiste en que una especie “salta” a un estatus evolutivo superior para lo que, según su erróneo entendimiento del proceso, requiere que el salto se produzca simultáneamente en un macho y una hembra próximos, para que puedan reproducirse entre sí.

No se pueden oir campanas y pretender con ello describir la catedral. Nadie afirma que un chimpancé o un ser humano se conviertan “de repente” en una especie diferente. Tampoco existe el concepto de “especie superior” o “ascendencia en la escala evolutiva”. Todo esto solo es producto, de nuevo, del más absoluto  desconocimiento. Generalmente, una especie va cambiando a lo largo del tiempo; incluso en aquellos procesos considerados “rápidos”, como en el equilibrio puntuado de Gould y Elredge, estaríamos hablando de miles o cientos de miles de años.

Lo más parecido a un “saltacionismo” moderno podrían ser las mutaciones en genes reguladores que pueden producir importantes efectos en un único paso. Ahora bien, de ahí a ver como un velociraptor se convierte en gorrión en una sola generación, va un abismo. Los cambios evolutivos, por bruscos que sean, no pueden producir una especie diferente en un único paso, porque efectivamente no podría reproducirse en el caso de organismos con reproducción sexual. Otra cosa son los seres con reproducción asexual, donde la macromutación no tendría porqué representar un problema. De hecho, la poliploidia en algunos vegetales es un proceso de especiación comprobado.

Resumiendo, el libro de Ruiz Palacín, al menos en su apartado de evolución biológica, adolece de un desconocimiento profundo no sólo de la teoría evolutiva moderna, sino de los procesos biológicos más básicos, realizándose una apología de no se sabe muy bien qué a través de críticas totalmente infundadas a hechos científicos que el autor no llega a comprender.

La popularización de Internet y la facilidad de acceso a la publicación de textos es sin duda una revolución indudable para el conocimiento humano, aunque a veces nos pase la factura de tener que encontrarnos con disparates como “La nueva teoría geocéntrica”.

Muchas gracias a José María por permitirme la reproducción de su artículo. ;)

Fuente original: ¿Qué me estás contando?

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23 comentarios + Añadir comentario

  • Muy bueno Wis, tanto el artículo como el blog de José María, e increible la sarta de sandeces que suelta Ruíz Palacín en su pseudolibro…
    Un saludo y gracias por descubrirnos el estupendo blog ¿Qué me estás contando? ;)

  • Gracias, aunque todas las felicitaciones deben ir para José María por el artículo y su blog. ;)

  • un monton de retorica creacionista, me recuerda al que afirmaba que los humanos veniamos de seres hermafroditas y negaba la evolucion en el blog del paleofreak

  • Ostias tiempo que no me pasaba por aquí :shock:

    Ya veo que sigues con ello jaja, no te aburres no. Haber si no se me borra la página como siempre….

  • Hombre Tank, cuanto tiempo!! Bienvenido de nuevo al blog!! ;)

    Aquí sigo dando que hablar y metiéndome un poco con la pseudociencia. Y sí, a ver si no se te borra más la página :)

  • A los listillos evolucionistas:

    La respuesta al “brillante” razonamiento sobre la “Basura geocéntrica” y a cuantos rien las estupideces de su autor, está expuesta en la página 167 del tratado.

    Un cordial saludo

  • Vaya sorpresa!! Resulta que el señor Ruiz Palacín no solo se dedica a enviar comentarios de SPAM, sino que también se digna a visitar los blogs que demuestran que sus hipótesis (no pueden ser consideradas teorías) son falsas.

    Veo en su renovado “tratado” que ha añadido varias cosas nuevas además de un capítulo para hablar de los evolucionistas. Sin embargo todo lo que se dice en él no son más que negaciones de lo que sobre lo que dicen sobre su “pseudo-teoría”. No sirve con negar y llamar monaguillos de la Falsa Ciencia a los que defendemos la Ciencia de los pseudocientíficos como usted. Hay que dar razones y motivos coherentes que sustentes sus palabras, cosa que no hace.

    El apoyarse en que ha demostrado que la ciencia es falsa con su libro es una vez más una falacia, ya que su “tratado” lo único que hace es confundir términos y aplicarlos a situaciones absurdas de las que el único resultado que se obtiene es al que usted le interesa.

    En cuanto a los temas de física he de decir que está usted bastante pez. La Biblia es un libro escrito por humanos hace ya mucho tiempo y por tanto es incorrecto en su forma de explicar el mundo. Deje de buscar respuestas en la Biblia, intentando después imponérselas a la gente, porque todas las cosas que dice son falsas o en el mejor de los casos verdades a medias.

    Y le voy a dar un consejo. Usted está convencido de que su pseudo-teoría es correcta y por este motivo no permite que los demás le hablemos de lo que es ciencia de verdad hablándo sobre las teorías que aparecen en los libros y que han sido comprobadas cientos de veces. Con esto, aparte de demostrar de que no respeta los puntos de vista de los demás, demuestra que tiene una actitud poco científica. Cambie este aspecto antes de tratar de ser un “científico de la Biblia”.

    Saludos

  • Y por cierto Antonio, lo de buscarse en Google para encontrar las páginas donde hablan de usted no es demasiado elegante.

  • Que ganas de marear la perdiz tienen estos católicos de ******. Le diría a este señor que no sea tan manipulador y embaucador. Si hubiera empezado diciendo todas esas cosas de “siervo del señor” y lo de la cara del demonio en el mapa de los Estados Unidos me hubiera ahorrado el pasarme largo tiempo leyendo la primera parte que presenta más o menos de una forma racional aprovechando que la mayor parte de las personas no tenemos conocimientos tan avanzados de física o matemáticas. Cuando llegas a la última parte te das cuenta de que no se trata más que de un tarado. Y es que esta gentuza de la iglesia ven al demonio en todas partes y no se dan cuenta que en esta vida no hay más demonio que ellos que son una panda de perturbados. Aún siguen engañando a la gente con la sábana santa volviendola a someter a pruebas por locos como este señor cuando a simple vista es notable que no se trata más que de un fraude ya que no hay persona que mida 2 cm. más en su proyección frontal que en su proyección posterior. Una religión que enloquece a la gente volviendolos seres insalubres para la salud social y las buenas costumbres. Ratas, son unas ratas. Ratzinguer, vete al infierno **** de ****

  • Antonio, por favor, expón tu opinión sin insultar a la gente. He editado tu comentario para quitar los insultos.

    De forma general estoy de acuerdo con tus palabras, pero no en la forma en que lo dices. No hace falta actuar ni hablar de manera agresiva y/u ofensiva para demostrar que esta gente está equivocada.

    Saludos y gracias por tu comentario ;)

  • @Wis_Alien:
    Lo siento pero es que empezé a leer su libro con curiosidad e interés, se me hicieron las 4 de la mñana y cuando empezé a leer los disparates que dice en la parte final como lo de la cara del demonio en el mapa de los estados unidos me dió una mala le** que no me he podido contener.

  • Yo solo he podido leer algunos capítulos porque también me tocaba bastante la vena leer tantas burradas, así que hasta cierto punto te entiendo :roll: :roll:

    Saludos ;)

  • Hola, he llegado hasta aquí buscando la huella del tal Antonio Ruiz, me encontré un comentario de ese individuo en un blog de ciencia y alucine, por lo que visite su insigne libro, resistí poco y, como dice Antonio, al final se ve donde quiere llegar, todo y digo TODO está ya descubierto y los falsos científicos deberían leer la biblia.
    Este tipo de gente son como los conspiradores del 11M, se cuelan por todos los sitios, y menos mal que no les dejan un telediario para vomitar su payasadas, por eso mismo acuden a internet para soltar sus bobadas y seamos sinceros a este tipo de gente lo que le gustaría es que la santa inquisición nos quemara a todos, como tenía costumbre de hacer en el pasado, eso si pensando en nuestra salvación, dios nos libre de mentes tan perversas como las de Ruiz Palacín. Amén

  • Me alegro de que llegaras hasta aquí y no en algún blog que apoya la palabras de Ruiz Palacín.

    Un telediario no, pero en España tenemos a Íker Jiménez soltando también infinidad de tonterías en la tele y en la radio, así que este tipo de burradas siguen llegando a la gente fácilmente…

    Gracias por tu comentario ;)

  • Muchas gracias por este artículo. Saludos

  • Hoy en otro blogs he laido un comentario de Antonio Ruiz Paladín, sin tener cultura alguna, ni saber nada que tenía un libro, por lo extraño de dicha opinión, he caido por estos lares.
    Creo que le estais dando demasiada importancia, está consiguiendo su objetivo, que se hable de él, hay una máxima que dice: Lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal. A otra cosa: Me gustaría saber si la congetura de Goldbach está resuelta.
    Por otra parte ¿que relación, si es que la hay, existe entre este y Gaus.
    P.D.T. me saqué el graduado escolar, el último año de su existencia, con 51 años, pero es que soy muy curioso, hoy tengo 70.

  • @Mayo: Hasta donde yo se la conjetura de Goldbach no está demostrada. Y relación entre él y Gauss creo que ninguna porque el segundo nació 13 años después del primero.

    Saludos ;)

  • Gracias Wis Alien: Agradezco tu aclaración, matizando un poco, más bien me refería a las teorías, no a lo personal. Estoy convencido que Gauss sabía más que lo de sus escritos, aunque lo de la campana halla sido de utilidad más general. Al menos a mí me ha servido para clasificar al personal y valorarlo equitativamente; pues, he sido mando intermedio durante 30 años.
    Por otra parte, mis sospechas eran que de la teoría de Goldbach, se están aprovechándo aunque sin publicar abiertamente, quizá me exceda en mis sospechas lo reconozco.
    Volviendo a Gauss puede que no se le reconociesen lo suficiente sus trabajos, e hiciese algo así como Isaac Peral con su submarino.
    Gracias otra vez y perdona si me extralimito en mis divagaciones.

  • @Mayo: No puedo ayudarte mucho más en ese aspecto porque soy estudiante de física, no de matemáticas, y por tanto es un tema que desconozco. Si tienes dudas sobre él te recomiendo que te pases por nuestro foro HomoScience y que plantees allí la pregunta. Entre todos seguro que te dan alguna respuesta útil.

    Saludos ;)

  • @Mayo:
    “Por otra parte, mis sospechas eran que de la teoría de Goldbach, se están aprovechándo aunque sin publicar abiertamente, quizá me exceda en mis sospechas lo reconozco.”

    Lo cierto es que la Conjetura de Goldbach viene a ser como “un juego de números”, a priori no tiene alguna aplicación práctica.

  • A stonet: Gracias por tu interés; pero, a pesar de haber intentado entrar en el foro de HomoSciencia, no sé porqué no me lo ha permitido, mismo-Mail-misma clave. Aquí voy a introducir otra duda.(A pesar de que es por afición), ruego no perdais tiempo, especialmente en época de exámenes, si alguien contesta que sea en su tiempo libre, sin prisas.
    ¿Hasta qué punto están resueltos los (ceros de Rirmann) sus (zetas)—-. Los elipses gausianos—-, las inexistentes líneas rectas de newton etc.
    Como no he estudiado y sólo leo por afición, estoy más perdido que Carracuca.(este fue uno de mi pueblo). Puede que no tenga ni idea de lo que pregunto, si es así,no me hagais caso y os pido perdón.
    Saludos.

  • He llegado aquí como uno más de los que hemos caído en uno de los tres blogs (¿trinidad?) del Sr. Palacios… y le he dejado un comentario sereno sobre las imprecisiones y prejuicios que constantemente arroja como quien no quiere la cosa.

    Ahora bien, me pregunto si es, o tiene algo que ver con otro troll pseudocientífico que conocí hace años llamado Paulino (del centro terapéutico Alfeón) que también escribía “libros” cuánticos y disparatados. Por su forma de expresarse no parece él, pero podrían estar relacionados, ya que Paulino también era de Santander o de Asturias, si mal no recuerdo.

    En fin, sería digno de investigar un poco de dónde sale todo ese empeño tradicionalista anti-hereje, que va en contra de la nueva conciencia modernista que sin querer difumina ese concepto arcaico llamado “dios”.

  • @Enric Berneda: Pues es posible que estén relacionados. Después de todo ambos cuentan las mismas chorradas pseudocientíficas…

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