Desde hace más de un siglo somos capaces de vencer la gravedad y volar gracias a la eficiencia aerodinámica de nuestros aviones. Hoy en día también somos capaces de flotar en el aire haciendo uso de la rama de la física que levanta más fascinación: el magnetismo. La levitación magnética o maglev consiste en anular la fuerza gravitatoria que tira de los objetos hacia el centro de la Tierra mediante campos magnéticos intensos. Y si las dos fuerzas se compensan el objeto quedará suspendido en el aire de forma estable. Desde hace años existen aplicaciones comerciales de levitación magnética, centrándose principalmente en los trenes de alta velocidad, pero nuevas e interesantes posibilidades podrían estar a punto de aparecer.
